José Luque Teruel ensalza la
grandeza de la tauromaquia en el Pregón Taurino y Salinero de Roquetas de Mar
El presidente de la Real
Maestranza de Sevilla protagonizó un pregón brillante y emotivo en el que
compartió sus vivencias, repasó algunos de los momentos más relevantes de su
trayectoria y rindió un sentido homenaje a su padre, Andrés Luque Gago, en la antesala
de las fiestas y corridas de toros de Santa Ana.
El pasado 14 de julio de 2026
celebramos, con gran ilusión y como cada año, nuestro Pregón Taurino y
Salinero, antesala de las fiestas y de las corridas de toros en honor a Santa
Ana. El acto se inició con un solemne minuto de silencio en recuerdo y respeto por las víctimas del terrible incendio de Bedar, que acabó con la vida de trece personas.
Este año nos honró con su
presencia D. José Luque Teruel, presidente de la Real Maestranza de
Caballería de Sevilla, cargo que ostenta desde el año 2013. José Luque es hijo
del torero de plata Andrés Luque Gago. Nació en la sevillana calle Feria
y, al igual que su padre, fue bautizado en la iglesia de Omnium Sanctorum, en
la misma pila bautismal donde también recibieron el sacramento Joselito el
Gallo, Juan Belmonte, Antonio Bienvenida y otras muchas
leyendas de la tauromaquia. Tuvo como padrino de bautizo a Luis Miguel
Dominguín, de quien heredó su segundo nombre, Miguel. Es licenciado en
Derecho, diplomado en Estudios Avanzados y juez. Además, es Experto
Universitario en Dirección de Espectáculos Taurinos por la UNED. Ha sido
profesor de Derecho Taurino en la Universidad de Sevilla y presidente de la
plaza de toros de Cazalla de la Sierra. Desde 2019 es, asimismo, presidente de
la Unión de Presidentes de Plazas de Toros de España (UPTE).
En su pregón ensalzó su
incondicional amor por la tauromaquia, un sentimiento que mamó desde niño,
cuando jugaba a la pelota en el zaguán de su casa de la calle Feria mientras
esperaba la llegada del coche de cuadrillas que devolvía a su padre tras una tarde
de toros. Nos descubrió su particular forma de entender la Fiesta y de vivirla
desde el palco presidencial de la Maestranza de Sevilla, transmitiendo un
radiante optimismo al afrontar cada festejo, convencido siempre de que iba a
ser una gran tarde de triunfo, sin restar por ello un ápice de rigor y
profesionalidad al desempeño de su cargo.
También repasó algunos de los
hitos más importantes de su trayectoria presidencial, momentos que todos los
aficionados conservamos en la memoria, como el indulto de Cobradiezmos,
de Victorino Martín, en 2016; el de Orgullito, de Garcigrande, en 2018;
y, cómo no, la histórica decisión de conceder el rabo a Morante de la Puebla
en 2023, un trofeo que no se otorgaba en la Maestranza desde hacía 52 años.
Asimismo, compartió con los asistentes cómo, muchos años antes de aquella
histórica concesión, había bromeado con Morante diciéndole que algún día le
concedería un rabo y que lo haría puesto en pie, al estilo mexicano, promesa
que terminó cumpliendo años después.
Otro de los momentos más emotivos
del magnífico pregón estuvo dedicado, como no podía ser de otra manera, a
ensalzar la figura de su padre, Andrés Luque Gago, quien alcanzó el
máximo respeto profesional dentro del escalafón de plata, formando parte de las
cuadrillas de las principales figuras del toreo de su época, como Luis
Miguel Dominguín, Antonio Ordóñez, Antonio Bienvenida, Manolo
Vázquez, Miguelín, Antoñete, Paquirri o Rafael de
Paula, con quien mantuvo una relación muy especial, llegando incluso a
ejercer como su apoderado. Este apartado del pregón constituyó un sentido y
merecido homenaje tanto a su padre como a toda aquella generación de toreros de
plata de los años cincuenta y sesenta, que tanto sacrificaron y aportaron a la
tauromaquia. Fueron unos minutos repletos de entrañables y simpáticas anécdotas
que han acompañado al pregonero desde su más temprana infancia.
Gracias, Pepe, por tu cercanía,
por compartir con nosotros tus recuerdos y tu experiencia desde el palco
presidencial de la plaza de toros más importante del mundo. Sí, aunque a
algunos les pese, Sevilla no tiene parangón.
El Sr. Luque fue presentado de
forma brillante por nuestro ya pregonero saliente de 2025, Paolo Mosole,
presidente del Club Taurino Italiano, quien, curiosamente, fue un asiduo
participante en las tertulias taurinas sevillanas en las que, durante muchos
años, tomó parte muy activa el padre de nuestro pregonero, una vez retirado de
los ruedos.
Tras la entrega de la placa conmemorativa al pregonero por parte de la presidenta de la Peña Taurina de Roquetas de Mar, Emilia Vargas Garbín, se refrendaron los trofeos de la "Feria de Santa Ana 2025", que recayeron de la siguiente forma: el XX Trofeo "Invernadero" al matador Borja Jiménez, y el trofeo "Flautista" al astado "Verderón", de la ganadería de Jandilla. El alcalde Roquetero, clausuró el acto, con elogios al compromiso de la Peña con las tradiciones de Roquetas de Mar, antes de dar paso al cierre musical, protagonizado de forma magistral por tres profesores de la Escuela Municipal de música.
Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento, a nuestro flamante pregonero, a Paolo Mosole, a los socios de la Peña Taurina de Roquetas de Mar y a todos los aficionados que nos acompañaron en este acto, así como a la corporación municipal del Excmo. Ayuntamiento de Roquetas de Mar, encabezada por nuestro querido alcalde, Gabriel Amat Ayllón. La coincidencia con las semifinales del Mundial de Fútbol, en las que jugaba la selección española, hacía prever que la asistencia pudiera resentirse; sin embargo, no fue así. La afición respondió una vez más y la tauromaquia estuvo por encima de las circunstancias, permitiéndonos celebrar nuestro día grande como merecía, en la antesala de las corridas de toros.
Como cada año, al finalizar el acto del pregón, nos hemos trasladado al patio de caballos del Coso Salinero, donde se ofreció como es habitual un vino español, buena manzanilla y jamón que no faltaron a la cita. Y ya estamos trabajando para el próximo año.
¡GRACIAS A TODOS!
¡VIVA LA FIESTA NACIONAL!
¡VIVAN LOS TOROS!
¡Más vivos que nunca!
Texto y reportaje fotográfico de Eduardo José Jiménez Espinar.